Las Buenas Prácticas Agrícolas son aquellas técnicas y pautas generales de carácter obligatorio que aplicadas en la finca, en mejor orientación en el desarrollo de sus trabajos agrarios, permite garantizar el respeto, protección y mejora del medio ambiente. Estas buenas prácticas permiten adquirir la conciencia y las destrezas necesarias para resolver los problemas actuales y futuros.
El cumplimiento de las Buenas Prácticas Agrícolas es obligatorio dentro de los Sistemas de Calidad Controlada implantados en S.A.T. Costa de Níjar. Presentan especial relevancia en aquellas fincas solicitantes de las ayudas o medidas agroambientales (métodos de producción agraria compatibles con el medio ambiente) asociadas a la Agricultura Ecológica.
Estas se orientan a:
Conservación del suelo: El suelo, representa el almacén de nutrientes y agua permitiendo ciertos niveles de profundidad en las labores. Hay que impedir la degradación de sus propiedades y mejorar la capacidad de retención. Entre las prácticas recomendables el aporte de materia orgánica (retranqueos y carillas) y las rotaciones de cultivos conforme a criterios de conservación de recursos (agua, fertilizantes, energía, etc...) y protección del medioambiente.
Utilización óptima de la energía: Dimensionando adecuadamente el parque de maquinaria de la explotación. Los excesos de potencia en motores de riego o el mal funcionamiento de los equipos son inconvenientes de carácter económico y pueden suponer un impacto negativo para el medio ambiente. Un mal mantenimiento de equipos de tratamientos fitosanitarios supone un impacto negativo para el medio ambiente.
Utilización eficiente del agua: El agua es el factor más influyente en el proceso de producción hortícola y el más preciado, siendo necesaria una utilización eficiente del mismo. En esta línea la utilización de contadores es un instrumento fundamental para el uso eficiente de agua, siendo imprescindible la realización de un mantenimiento de las instalaciones para evitar pérdidas de agua.
Conservación de la biodiversidad: La biodiversidad es un patrimonio que también debemos considerar como local y que representa el equilibrio entre los seres vivos.
Utilización racional de fertilizantes: El uso de fertilizantes en las fincas debe resultar totalmente racional. En los sistemas de regadío pueden presentarse problemas de contaminación por el uso excesivo de fertilizantes nitrogenados. En esta línea se hace obligatorio el cumplimiento de la directiva de Zonas Vulnerables a la Contaminación por Nitratos. Siendo su mejor herramienta la planificación del programa de fertilizaciones, así como establecer las medidas de aislamiento de los fertilizantes nitrogenados con soleras aislantes y de dimensiones adecuadas para evitar infiltraciones al terreno.
Utilización racional de fitosanitarios: La necesidad de uso de productos fitosanitarios para controlar o prevenir los efectos de agentes nocivos debe garantizar la salud del aplicador y del trabajador, y evitar la repercusión medioambiental y sanitaria de los productos de consumo, estableciendo su aplicación desde una perspectiva racional que contempla:
- Utilizar productos autorizados en cada tratamiento y cultivo.
- Cumplir las normas de manejo y aplicación (posesión del carnet de manipulador de plaguicidas).
- Respetar las indicaciones de los fabricantes (especialmente en los plazos de seguridad).
- Cumplir las normas de gestión de envases (no quemar ni enterrar, entregar a la autoridad
competente según Directiva).
- Seguir las recomendaciones técnicas realizadas en función de la afección del patógeno, objetivos y eficiencia de los mismos.
La aplicación de fitosanitarios exige unos equipos de protección individual y el cumplimiento de unas normas fundamentales de protección a la salud e higiene personal, así como un respeto al medio ambiente.
Reducción de la contaminación de origen agrario. En el marco de un manejo racional, resulta obligado planificar la adecuada eliminación de residuos y restos que generen contaminación en el medio. Gestionar los derivados de plásticos y otros residuos. No abandonar los cultivos en una vez agotada su vida útil económica, y en cualquier caso mantener libre de plagas y enfermedades susceptibles de transmitirse a otros lugares o explotaciones.
Además de aplicar las buenas prácticas agrícolas se debe respetar la legislación medioambiental contenida en la siguiente normativa nacional y sus disposiciones autonómicas:
• Conservación de espacios y hábitats naturales y de la flora y la fauna silvestres. Directivas,
79/409 CEE y 92/43 CD Ley nacional 41/1.989 modificada por las leyes 40/1.997 y 41/1.997, R.D. 1.997/1.995.
• Evaluación de Impacto ambiental. Directivas 85/337/CEE y 97/11/CE, R.D.L. 1302/86 y R.D. 1131/98.
• Contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrarias. Directiva 91/676/CE. R.D. 261/96
• Residuos y envases. Directivas 75/442/CEE, 91/156/CEE, 94/62/CEE. Ley 10/98 y Ley 11/97.
• Residuos peligrosos. Directiva 91/689/CEE.
Herramientas:
Normativa:
Documentos de interés:
Direcciones de interés:
La horticultura bajo abrigo almeriense se caracteriza por el número elevado de cultivos adaptados al modo de producir fuera de temporada.
Nuestro departamento de calidad es el encargado de revisar partida a partida todo el material entregado por el agricultor, garantizamos así la calidad.
El control biológico es inocuo para el aplicador, no genera para el consumidor los inconvenientes del empleo de plaguicidas, productos libres de fitosanitarios.